DÍA DEL ECONOMISTA
Se institucionaliza como día del economista el 3 de julio, en conmemoración del aniversario del nacimiento de don Pedro Fermín de Vargas, a quien la Academia Colombiana de Historia, señaló como el primer ciudadano colombiano que se interesó por los temas económicos en la época de la independencia.

 

Pedro Fermín de Vargas es uno de los personajes más interesantes dentro de la historia colombiana. Deja libros, ensayos,estudios, que nos permiten acercarnos a la realidad nacional y coger el hilo de la historia económica de nuestro medio social. Igualmente dentro de la política jugó un papel primordial.  Sus cargos fueron modestos: "oficial en la Secretaría del Virreinato; miembro de la Expedición Botánica y corregidor de Zipaquirá", su actitud de beligerancia, contra la opresión, le ha dado el título de precursor.

 

A don Pedro Fermín de Vargas se le puede presentar como precursor de precursores pues antes que don Antonio Nariño se atrevió a hacer un balance de la economía colonial neogranadina y a señalar la irracionalidad de la corona española de la época que con su desadministración, no sólo rpovocó nuestro atraso, sino que paradójicamente tampoco supo beneficiarse de las inmensas riquezas en sus dominios de ultramar.

 

Su participación en la Expedición Botánica, al lado del gran Maestro José Celestino Mutis, lo llevó a conocer la gran variedad geográfica, las más disímiles formaciones antropológicas, el gran potencial biodiverso pero también los más complejos problemas de la región.

 

La obra de Vargas parte del principio de los fisiócratas, aceptando que la agricultura es el medio regulador para un buen gobierno. Era tesis en boga y además, la necesidad de devolverle la tierra al indígena conducía a ese razonamiento excueto y exacto.  De allí que toda su obra aparezca estremecida de un profundo interés por el mejoramiento de las clases sociales. Su preocupación va desde el arreglo conveniente de las aldeas, hasta la distribución equilibrada de la riqueza.  Sus conocimientos geográficos y la versación en la economía granadina le daban visión de estadista.  Y sus ensayos alcanzaban dimensión sociológica por su rigor científico.

 

Siguiendo sus estudios, se concluye que hay multitud de rpincipios suyos que aún tienen vigencia.  Pedro Fermín de Vargas se detenía a analizar cómo estaba de mal preparado el labriego para el aprovechamiento de la tierra, por no abonarla y por no saber distribuir sus productos y lanza sus dardos contra el latifundio que no diversifica la producción.  Los transportes lo preocupaban tanto como las grandes reservas forestales que se estaban perdiendo en la incuria y la falta de la organización del trabajo.

 

Sus tesis propiciaban una redención, que era la que el pueblo venía buscando por distintos caminos y que Pedro Fermín de Vargas impulsaba con sus escritos, con sus reflexiones serenas y objetivas con sus continuos reclamos ante el gobierno inglés.  Y con su propia participación en empresas guerreras, al lado de iluminados de la libertad como Miranda.

 

Todas las horas iniciales en las cuales la Colonia necesitaba un enjuiciamiento y una crítica, encontraron a Pedro Fermín de Vargas, meditando con seriedad sobre la manera de solucionar su crisis y la angustia sociales.  el mismo fue diciendo palabras y palabras que hoy se recogen como testimonio no sólo de su inteligencia sino de su época, de su medio.  Como síntesis del desvelo revolucionario que atravesaba el alma del pueblo.  Del pueblo con ojos abiertos hacia la libertad y hacia el amor.  Pedro Fermín de Vargas tenía en su vida la dimensión exacta de esos dos sueños jubilosos.